Muerto hasta el anochecer!
Cuando el vampiro entró en el bar, yo llevaba años esperándolo.Desde que los vampiros habían empezado a salir del ataúd (como se suele decir medio en broma) cuatro años atrás, había estado deseando que uno viniera a Bon Temps. Si en nuestro pequeño pueblo ya teníamos a todas las demás minorías, ¿por qué no la más nueva, los muertos vivientes reconocidos por la ley? Pero yo estaba esperando mi propio vampiro.Se puede decir, sin miedo a equivocarse, que no salgo mucho. Y no es porque no sea guapa. Lo soy: Tengo muy buen aspecto con el uniforme de camarera de verano que nos dio Sam: pantaloncitos negros, camiseta y calcetines blancos y unas Nike negras. Pero tengo una discapacidad. O al menos yo trato de considerarla así. Los clientes del bar simplemente dicen que estoy loca. En cualquier caso, el resultado es que casi nunca tengo una cita. Así que cualquier detalle es muy importante para mí. Y él se sentó en una de mis mesas: el vampiro . Supe de inmediato lo que era. Me sorprendió que...